domingo, 11 de noviembre de 2007

Julián House, D.T.

Julián House, D.T. (Directoræ Teatralis). 29 años. Afamado no sólo por su gran inteligencia, sino también por su aversión al montaje después de levantarse de la siesta. Dirige "Kieu. Historia de agua", y es el encargado de resolver los casos más complicados de su equipo utilizando a Chinchaki (oséase, yo mismo) como conejillo de indias. Para habernos matao.

Clavao al doctor House, oiga. Con bastón y cojo de una pierna. Vale que Julián no ha tenido un infarto muscular, más bien casi le da un infarto cuando, durante una representación del Pericles de Antonio Latella, se le cayó un actor encima de toda la pierna. El caso es que hasta en carácter se parece al doctor en cuestión. Eso de mezclarse con sus pacientes (los actores) no lo lleva muy bien. Le falta, eso sí, alguna frase lapidaria rollo "me voy a dormir, que tanta histeria colectiva disfrazada de cachondeo pueril me agota". En cambio, desaparece sutilmente después de cenar sin decir ni mú. Pero bueno, nos ha prometido que el último día se va a agarrar una moña de infarto, espero que no sea muscular, porque entonces seguro que la mala leche del doctor House se apodera de él. Y entonces es cuando Chinchaki huye de Numancia.

Para resolver los casos más complicados de "Kieu. Historia de agua", el director House coge a su ayudante Chinchaki (The Last Monkey) como conejillo de indias y comprueba que la imagen que anda buscando es posible o de su agrado. Si no lo es, es muy probable que sea porque:
1) Se acabe de levantar de la siesta, en cuyo caso, todo, incluido el donette que se come para el subidón de azúcar, le parece una mierda.
2) Sea una imagen arriesgada y peligre mi vida, así que la de los actores ni te cuento.
3) Le falte un actor.

Para la imagen del comienzo del espectáculo, donde la cabeza de los actores está cubierta por verdugos, The Last Monkey estuvo la friolera de 45 minutos con el trozo de tela puesto, y sí, es algo posible, pero menuda sobredosis de CO2 que me pillé. Después, la verdad, es que quedas muy bien tranquilizando a los actores diciéndoles eso de "no, si ayer me pasé tres cuartos de hora con la tela en la cabeza y sin problema, ostia". Qué poco sabía yo que el July los iba a tener ensayando toda la mañana con los verdugos puestos.

Pero que nadie se lleve a engaño. Julián House, D.T., además de un tipo ilustrado, culto, educado e inteligente, es un aunténtico galán. Así como Ben Stiller tenía la mirada "acero azul" para seducir a las masas, Julián tiene la "cara de reaggetón", con la que todos, sin excepción, caemos rendidos a sus pies.

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