jueves, 22 de noviembre de 2007

Sor Park, Numancia

Mama de mis carnes. El frío toledano ha transformado nuestra obra vietnamita en un capítulo de South Park (léase Sor Park). ¡Oh, Dios mío! ¡Han matado a Kieu! ¡Hijos de p...!

Qué bonito Numancia de la Sagra. Qué bonito de día, cuando el sol resplandece, Carmen pinta el asfalto de colores sugerentes y excitantes, Sonia te llama para darte los buenos días y alguna que otra tela que tenía que "enjaretar" para el montaje y Mariano te ha preparado el desayuno en la sala de estar del Hostal. Caras amigables por todos lados, gente humilde sin tentación. Voy a viajar a Numancia, voy a dejar mi desgracia atrás. Amplio estacionamiento de día o de noche, gente diciendo: "¿cómo está, vecino?". Hasta que te metes a ensayar en el Polideportivo y te pelas de frío. Entonces, como en South Park, te entran unas ganas tremendas de cagarte en la madre que parió a Canadá.

Y es que en el pase técnico de hoy en el Polideportivo (nuestro lugar de preestreno) no hemos contado con nuestros actores habituales. En su lugar, hemos traído a siete dobles de Kenny McCormick, anoraks incluídos. Menos mal que, al contrario que en la serie, Kenny no ha muerto, aunque tened por seguro que los actores han estado cerca de la muerte dulce que provoca la congelación extrema.

Mañana nos traerán los cañones de calor. Genial. Sino fuera porque mañana es el ensayo general. Eso quiere decir que de anoraks, nada majetes. Y nuestra obra no es que tenga mucho vestuario precisamente... Bueno, iremos calentando la voz para citar al gran Cartman: "¡Oh Dios mío! ¡Han crionizado a Kieu! ¡Hijos de puta!".

viernes, 16 de noviembre de 2007

La Muchachada Kieu se va de despedida de soltera

Había que hacerlo. Había que salir de Numancia, por Dios. Había que montar el chow. Había que encontrar la excusa perfecta para liarla parda. Alguien dijo un nombre: Gula Gula... y ya no hubo vuelta atrás.

Primera entrega del manual por fascículos "Aprende a montar tu propia obrita sin malos rollitos": para quitar un día libre a tu muchachada actoril, sácalos de marcha por Madrid el día antes. Elige un sitio cachondo y desinhibido, donde cada uno se exprese como quiera, se ponga tifo a comida y se eche unas risas. ¡Seguro que no se te quejan cuando les digas que al día siguiente hay ensayo!

En teoría, debe funcionar. En la práctica, mmm... El sitio elegido fue el Gula Gula de Gran Vía. ¿Por qué? Pues porque parecía exótico aquello de llevar a nuestros compis vietnamitas de despedida de soltera. ¿El problema? Que nadie se casaba. Bueno, eso, y que el chow era prácticamente hablado, y aunque ellos ya saben decir cosas como "Mariano cabrón" o que son "de Cuenca", el humor ácido de drag-queen no lo terminan de pillar. Aquello de "yo no estoy gorda, es que estoy reteniendo para no cagarme en toda vuestra casta" no les debe hacer mucha gracia a nuestros compatriotas, no. Total, que nos tocó pagarles la cena. ¡Muchachada Kieu!

Para animarles un poquillo nos los llevamos al Olana de la calle Barbieri. Bueno, a ellos no sé si los animamos, pero lo que es al garito... Montamos tal chow que el dueño no regaló copas así by the face. Algo que, sinceramente, nunca me había pasado. Lo más grande fue ver a nuestro dire tomarse un copazo, quien se soltó la melena, se echó unos bailes y demostró que, a parte de tender ropa sucia creyendo que la había lavado (alma de cántaro), puede ser el amo del chow.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

MUCHACHADA KIEU (...¡kieu!)

Este espectáculo es un quemón que no lo aguanta ni Schwarzenegger.


Gran número el tres. Ya lo decía Julián, nuestro insigne director, que el tres es un número muy importante en este montaje. Y lanzó la pregunta a los actores: ¿qué creeís que es el tres? No, no hace falta que se lo preguntéis a ese oráculo que es la Wikipedia, no, yo os lo respondo rápidamente: tres son las horas que dura nuestro montaje a día de hoy. ¡Muchachada Kieu!

En circunstancias normales, uno podría rasgarse las vestiduras, poner el grito en el cielo de "tijera, por Dios!" y emigrar a una isla donde la palabra ladrillo signifique "fiestón" o "buen rollito", pero nosotros no estamos en circunstancias normales. Necesitamos un doctor Burke con el pulso firme (y no con la mierda de operación esa que le hicieron) que opere a corazón abierto y reduzca esto a dos horas. O eso o un monólogo introductorio a lo Pez en Raya, donde salgan dos tipos y expliquen que "este espectáculo, meollo, lo que se dice meollo, no tiene".

Por suerte, contamos con el mejor de los grupos. De hecho, más que un grupo, se ha convertido ya en una familia. Y no lo digo yo, lo dice Nam (recordad, el que dice ser "cuñao" de Mariano, dueño del Hostal y a partir de ahora Pater Noster). Nam, a quien hoy hemos dado todo el apoyo y los ánimos que una buena familia puede dar a alguien que lo está pasando mal. Ver a Mariano (a la izquierda) y a Isabel (su mujer, la tercera por la derecha) apoyarle así hace que hasta el tipo más duro eche una lagrimilla. Quién fuera un tipo de esos... porque me ahorraría una pasta en kleenex y colirio.

Pero bueno, no todo son momentos profundos en este montaje. Y sino que se lo digan a Ena, a quién poco le falta para montarse su propio chow. Como por ejemplo una peluca cortesía de Thuy, nuestra joya de traductora vietnamita, a la que le gusta más el reaggetón (con su perreo incluido) que al Rey mandar callar (ala, ya lo he dicho). Ver perrear a Thuy con ese gran tema de letra profunda, emotiva y reveladora que es "A ella le gusta la gasolina, dame más gasolina" es como el rocío: hay que vivirlo.

Aunque he de decir que el rey del chow es, sin lugar a dudas, el tío de Ena. En la fiesta que Thuy organizó en su casa, fue el invitado especial (o el acoplado de turno, según se mire ;oD). Y, por supuesto, se puso la peluca rubia. Y, por supuesto, bailó reaggetón. Y, por supuesto, Chinchaki estuvo allí con su cara de perreo, que, como dice Ena, más que ser sensual y atractiva, dan ganas de emigrar a Trinidad y Tobago del miedo que da. Juzgad por vosotros mismos.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Julián House, D.T.

Julián House, D.T. (Directoræ Teatralis). 29 años. Afamado no sólo por su gran inteligencia, sino también por su aversión al montaje después de levantarse de la siesta. Dirige "Kieu. Historia de agua", y es el encargado de resolver los casos más complicados de su equipo utilizando a Chinchaki (oséase, yo mismo) como conejillo de indias. Para habernos matao.

Clavao al doctor House, oiga. Con bastón y cojo de una pierna. Vale que Julián no ha tenido un infarto muscular, más bien casi le da un infarto cuando, durante una representación del Pericles de Antonio Latella, se le cayó un actor encima de toda la pierna. El caso es que hasta en carácter se parece al doctor en cuestión. Eso de mezclarse con sus pacientes (los actores) no lo lleva muy bien. Le falta, eso sí, alguna frase lapidaria rollo "me voy a dormir, que tanta histeria colectiva disfrazada de cachondeo pueril me agota". En cambio, desaparece sutilmente después de cenar sin decir ni mú. Pero bueno, nos ha prometido que el último día se va a agarrar una moña de infarto, espero que no sea muscular, porque entonces seguro que la mala leche del doctor House se apodera de él. Y entonces es cuando Chinchaki huye de Numancia.

Para resolver los casos más complicados de "Kieu. Historia de agua", el director House coge a su ayudante Chinchaki (The Last Monkey) como conejillo de indias y comprueba que la imagen que anda buscando es posible o de su agrado. Si no lo es, es muy probable que sea porque:
1) Se acabe de levantar de la siesta, en cuyo caso, todo, incluido el donette que se come para el subidón de azúcar, le parece una mierda.
2) Sea una imagen arriesgada y peligre mi vida, así que la de los actores ni te cuento.
3) Le falte un actor.

Para la imagen del comienzo del espectáculo, donde la cabeza de los actores está cubierta por verdugos, The Last Monkey estuvo la friolera de 45 minutos con el trozo de tela puesto, y sí, es algo posible, pero menuda sobredosis de CO2 que me pillé. Después, la verdad, es que quedas muy bien tranquilizando a los actores diciéndoles eso de "no, si ayer me pasé tres cuartos de hora con la tela en la cabeza y sin problema, ostia". Qué poco sabía yo que el July los iba a tener ensayando toda la mañana con los verdugos puestos.

Pero que nadie se lleve a engaño. Julián House, D.T., además de un tipo ilustrado, culto, educado e inteligente, es un aunténtico galán. Así como Ben Stiller tenía la mirada "acero azul" para seducir a las masas, Julián tiene la "cara de reaggetón", con la que todos, sin excepción, caemos rendidos a sus pies.

sábado, 10 de noviembre de 2007

KIEU: Historia de Agua (y yo con la boca seca)

Numancia de la Sagra (40º N 3º O). Siete actores mu frikis. Un escenógrafo incombustible. Un director que es la viva imagen del doctor House, versión mañica. Una obra de teatro físico en castellano/vietnamita. Y yo, el último mono (The Last Monkey). Bienvenidos a nuestro particular Gran Hermano vietnamita.

¿Qué ocurre cuando encierras en el Hostal Mais de Numancia de la Sagra (Toledo) a siete actores (tres vietnamitas y cuatro españoles) y dos técnicos polivalentes para montar una obra de teatro vietnamita durante mes y medio? Pues que el vietnamita de la derecha de la foto (Nam) acaba llamando "cuñao" al dueño del hostal (Mariano, que menudos cabreos se pilla cuando toman el nombre de su niña en vano), que te acabas poniendo los pantalones de pitillo de tu compañero de habitación que tienen la bragueta jodida y se baja sola cada dos minutos, o que alguien llama a la puerta de la habitación a la una de la madrugada, agarra el pomo con fuerza para que no puedas abrir y, cuando finalmente lo consigues, sólo encuentras una colilla apagada junto a la puerta. En definitiva, en palabras de mi amigo Iván (el técnico polivalente), "un sin Dios". Curioso término en una obra de gran carga religiosa.

Tres semanas de ensayo llevamos ya en este pueblo. Lo que María, nuestra productora, llama como "El Quijote Vietnamita", o "El Mamut" según el dire, está siendo un parto de trillizos sin cesárea. Kieu: Historia de agua, la obra de teatro que estamos montando, tiene una gran particularidad: tres vietnamitas que no hablan ni papa de castellano. Y si me apuráis, ni de inglés. Eso sí, ya conocen a "Bocaseca Man" y son capaces de preguntar si "te has tirado un pedo" y no ponerse ni coloraos (bueno, eso si no han bebido vino, porque entonces sí que se ponen como tomates, tú, pero no de vergüenza, sino por la enzima ésa que dice Irene, una de nuestras actrices, que no tienen los asiáticos).

Yo, the last monkey, esto es, el ayudante de dirección, inauguro este blog prometiendo noticias jugosas, algún que otro chismorreo y, sobre todo, mucho cachondeo. Como el que gobierna en Numancia de la Sagra.

Pero bueno, no sólo nos tocamos las pelotas, sino que, además, curramos un poquillo. Bueno, para ser honestos, nos dejamos la piel. El ensayo del jueves, por ejemplo, fue especialmente emotivo. Vale que yo sea un friki de lágrima fácil y bragueta bajada, pero es que ayer me entró una llantina tal que no conseguía ver bien en el portátil el tema que tenía que pinchar a continuación. Y es que mi gran amigo Julián (el director House) ha montado una escena "inspirada" (que es ahora como los modernos llaman al plagio :oP) en la piedad de Miguel Ángel con una música muy sacra, y a mí la iconografía religiosa me proporciona grandes orgasmos sensoriales incontrolados.

Si llegados a este punto no tenéis ni puñetera idea de lo que os estoy hablando (aunque estoy seguro que la expresión orgasmo sensorial aún resuena en vuestras mentes calenturientas, viciosill@s) os recomiendo que os paséis por la página oficial del montaje, www.proyectokieu.es, para que me podáis seguir el rollo si os apetece.

Día a día iremos conociendo a los actores, los técnicos y los productores y os iré contando las aventuras que ocurren in and off-stage de esta gran tragedia vietnamita (porque de reír, lo que se dice reír, no es). Bienvenidos! Chào mung!